¡Se casaron y fueron útiles!
Un matrimonio maduro, no se mide por el tiempo que han transcurrido desde su unión matrimonial, si no por la calidad en su formación: en la comunicación mutua, en la administración del hogar, en la relación sexual, en la crianza de los hijos, y en llevar a cabo el diseño y plan establecido que Dios tiene para el matrimonio. Desde esta perspectiva debería decirse entonces: “Se casaron y fueron útiles”.